Aventurarse al emprendimiento

En este artículo en particular, no pondré estadísticas, ni estudios, ni nada de esto. Lo dejaré abierto a la introspección y a la reflexión.

Emprender si no tienes una fuente monetaria que lo respalde, puede dar mucho miedo o incluso frenarte en varios aspectos, porque si bien es cierto, todos tenemos cosas que pagar. 

Photo by Vlada Karpovich

Ahora, también pienso que si es un anhelo, si tienes una visión detrás del deseo, algo que te motiva a querer hacerlo diferente o a tu manera, considero que se debe intentar. Una vez escuché una frase que dice: “si lo vas a intentar ve al 100% porque si lo harás un 50% mejor ni lo intentes”. Y es que ah… qué frase tan cierta. Emprender por tus sueños no siempre será un camino de color de rosas donde cada paso será de retribución inmediata. Habrá una curva de aprendizaje, habrán lecciones aprendidas (porque aquí no usamos la palabra “errores”), y habrá muchas noches dónde podrás dudar de que si vas por el camino correcto o no.

Sea cual sea, pienso que no hay un camino correcto o incorrecto, porque todo tiene su aprendizaje. Pero debemos estar abiertos y dispuestos a observar, a aprender, a re analizar la estrategia pero conversar el plan. Debemos estar seguros de lo que queremos y porqué lo queremos, pues es la única forma de mantenerse en pie en los días de dudas. Además, nunca sabremos cuál será la última puerta del camino para alcanzar lo que anhelamos y rendirse sería privarnos de llegar a esa puerta. Aunque claro, también es válido dejar ir una idea para buscar otra y empezar de nuevo. Eso es lo genial, que mientras tengamos vida, siempre podremos empezar de nuevo. Lo importante aquí es que apuestes por ti. Una vez me hice esta pregunta y ahora te la hago a ti que lees esto, ¿serás el espectador de tu vida o el protagonista?

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